viernes, 31 de diciembre de 2010
Plancha antigua
En la antigüedad la ropa sin arrugas han sido un símbolo de ostentación, refinamiento, pulcritud y categoría social durante más de 2.500 años. Nunca fue fácil conseguir este efecto.Las planchas antiguas primitivas empleaban la presión. Sólo algunas utilizaban el calor para eliminar arrugas o formar pliegues en las prendas recién lavadas.
Dos siglos más tarde, los romanos ya planchaban y alisaban con un mazo plano, metálico, que literalmente martilleaban y plastaban las arrugas. Con estos dispositivos, el planchado era una tarea prolongada y tediosa. Era un trabajo que hacían los esclavos.
Los vikingos del siglo X apreciaban las prendas exentas de arrugas. Empleaban como plancha una pieza de hierro en forma de hongo invertido, que movían adelante y atrás sobre la tela húmeda. La ropa planchada y con pliegues marcados servía para establecer la distinción entre las clases altas y bajas. Los campesinos no tenían tiempo para planchar con tanto esmero, y los pliegues eran un signo externo de que se contaba con esclavos o sirvientes.
El 6 de junio de 1882, el inventor neoyorquino Henry W. Weely obtuvo la primera patente de su país para una plancha eléctrica. Aunque su concepto de espiras resistentes al calor era imaginativo, la plancha en sí era poco práctica. Sólo se calentaba lentamente enchufada en su soporte, y se enfriaba rápidamente.En 1926 hizo su aparición la plancha de vapor. El invento no tuvo éxito.
En los años cuarenta, los confeccionistas presentaron una amplia variedad de tejidos sintéticos a prueba de manchas y que casi no necesitaban planchado, pero las pocas veces que lo requerían podían derretirse como la cera bajo una plancha caliente y seca.
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